En resumen
- El impacto directo de la IA ha sido hasta ahora modesto.
- Hay una disrupción más visible entre los trabajadores de 22 a 27 años.
- Las empresas que han integrado la IA reportan ganancias de productividad del 11,5%.
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La IA ha generado optimismo y preocupación
LA NOTICIA
La rápida evolución y adopción de la inteligencia artificial (IA) han generado un clima de optimismo respecto a las ganancias de productividad, pero también una profunda preocupación por el desplazamiento laboral y la desigualdad social. Un caso ilustrativo se dio en el sector legal, donde inicialmente se pronosticó la eliminación masiva de puestos para abogados junior.
DAME CONTEXTO
La realidad ha mostrado que, aunque la IA ahora realiza tareas de redacción y revisión documental, el flujo de trabajo sigue exigiendo la supervisión humana para la interpretación, la negociación y la revisión final de los casos. La adopción de inteligencia artificial se ha visto reflejado en el mercado de valores, con los distintos ETF de acciones de este rubro con crecimientos impresionantes en los años recientes.
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¿OTRA NOVEDAD?
A nivel macroeconómico, los indicadores sugieren que el impacto directo de la IA ha sido hasta ahora modesto. El desempleo ha crecido ligeramente en los grupos más expuestos a esta tecnología, pero una vez que se ajustan los datos por los ciclos económicos generales, el impacto parece limitado. Es fundamental entender que la misma tecnología que automatiza ciertas tareas también tiene la capacidad de aumentar las capacidades de los trabajadores y disparar la demanda en sectores específicos, funcionando como un complemento más que como un sustituto absoluto.
ES MÁS
Se observa una disrupción más visible entre los trabajadores de 22 a 27 años. Este segmento demográfico es el que más suele realizar tareas rutinarias y automatizables en ocupaciones como analistas, contadores y auxiliares judiciales. Estos profesionales suelen tener altos niveles de educación y realizan labores basadas principalmente en el uso de computadoras, lo que los sitúa en la primera línea de la transición tecnológica. Desde 2023, este grupo ha registrado los mayores incrementos en desempleo dentro de las áreas con alta exposición a la IA.
¿ALGÚN ACONTECIMIENTO ADICIONAL?
Para contextualizar ese fenómeno, se analizaron cinco grandes oleadas de innovación en la historia de EEUU, desde la Revolución Industrial hasta la llegada del Internet. El patrón histórico es consistente: la innovación reconfigura las estructuras económicas, la forma en que las empresas producen y dónde vive la gente, pero al final termina complementando el empleo. Por ejemplo, durante la primera Revolución Industrial, el empleo agrícola cayó del 75% al 50%, pero los puestos en manufactura y construcción se duplicaron, creando nuevas oportunidades de subsistencia.
PARA NO PERDER DE VISTA
Durante la segunda Revolución Industrial, impulsada por el ferrocarril y el acero, la productividad se duplicó respecto al periodo anterior y surgieron los roles de oficina. Más tarde, la expansión de la electricidad y el motor de combustión interna provocó que, a mediados del siglo XX, los trabajadores de "cuello blanco", profesionales que realizan labores administrativas, técnicas o de gestión en oficinas, superaran en número a los de "cuello azul", quienes desempeñan trabajos manuales, mecánicos o de fabricación en talleres y fábricas.
POR ÚLTIMO
La era de Internet a partir de los años 90 aceleró la productividad hasta 3% anual, desplazando los empleos rutinarios de manufactura, pero disparando la demanda en ciencia de datos, software y ciberseguridad, consolidando la predominancia de las funciones de oficina y servicios sobre el trabajo físico tradicional.
EN CONCRETO
En la actualidad, las empresas que han integrado la IA reportan ganancias de productividad del 11,5%. Aunque se han identificado reducciones o vacantes en 23% de ciertas funciones, la creación de nuevos puestos alcanza el 18%, lo que deja una pérdida neta global de solo el 4%. En economías como la de EEUU, la transición ha sido incluso más favorable, mostrando una ganancia neta de empleo del 2% gracias a la inversión masiva en activos intangibles y nuevas áreas de servicio.
Conclusión: la IA trae nuevos desafíos
A pesar de estos datos alentadores basados en el pasado, existe la posibilidad de que la IA desafíe los precedentes históricos si su adopción se acelera de forma extrema hacia la sustitución del trabajo humano. Este escenario podría derivar en un crecimiento económico mucho más fuerte, pero con el riesgo de una brecha de desigualdad mucho más pronunciada. Por tanto, el impacto final no dependerá solo de la tecnología, sino de cómo las empresas, los educadores y los responsables de políticas públicas gestionen la transición y el reentrenamiento de la fuerza laboral.