Turbina molecular inspirada en Arquímedes.
Un equipo internacional con participación de la Universidad de Copenhague creaó la turbina más pequeña del mundo: una única molécula helicoidal, de apenas unos millonésimos de milímetro, que gira de forma continua y controlada al aplicarle una corriente eléctrica.
Inspirada en el tornillo de Arquímedes, la máquina permite invertir el sentido de giro cambiando la polaridad del voltaje y, al rotar, su conductividad puede aumentar hasta cien veces. El hallazgo, publicado en Nature, supone un hito en el desarrollo de máquinas moleculares.
Fuente: nbi.ku.dk